martes, 16 de agosto de 2016

Peyote

El peyote (lophophora williamsii) es una cactácea originaria del desierto del norte de México y sur de Estados Unidos cuyas propiedades medicinales y enteógenas han sido ampliamente debatidas, satanizadas, pero también estudiadas y aprovechadas desde hace cientos de años por las naciones huichol y tarahumara, entre muchas otras. Mide unos 12cm de diámetro y su color va del verde oscuro al gris azulado, presentando vellosidades blancas parecidas a plumas de algodón y en ocasiones una flor blanca o rosa que crece en su centro. Su raíz es cónica y se hunde profundamente en la tierra, mientras que el cacto asoma apenas unos pocos centímetros fuera de la tierra.Lo primero que hay que entender es que el peyote no es una "droga" en el sentido en que el LSD o el MDMA lo son: no fue fabricada en un laboratorio con el objetivo de producir efectos alucinógenos en el organismo; en el mismo sentido, no se ha demostrado que su consumo provoque adicción ni daños en el organismo a largo plazo. Por el contrario, los huicholes (una de las pocas naciones indígenas mexicanas con autorización para consumirlo y transportarlo) lo equiparan a un dios a quien llaman Hikuri, el venado azul, de cuya carne extraen medicina para el cuerpo y el espíritu.Existe evidencia de que el peyote ha sido utilizado por grupos humanos desde hace casi 6 mil años, aunque los cronistas de Indias también lo describieron profusamente, elogiando sus propiedades medicinales y denostando la "idolatría" que producía en los colonizados, quienes a menudo le ofrecen a los botoncitos de peyote ofrendas de maíz, tabaco e incienso.Sus aplicaciones medicinales son numerosas: macerado durante 1 semana en alcohol constituye un poderoso remedio para el dolor reumático gracias a su acción analgésica, al igual que para la artritis, el dolor de huesos, las contusiones, magulladuras, e incluso como agente contra el veneno de víbora y alacrán. Su ingesta en forma fresca o seca ayuda también contra el estreñimiento.Debido al creciente "turismo mítico" a la zona de Real de Catorce muchos antropólogos, botánicos y sanadores han pedido que por lo menos quienes lo consumen en un contexto no ritual sepan cómo tratar con la planta para prevenir su explotación, pues ésta tarda aproximadamente 15 años en llegar a la madurez. Es necesario cortarla a ras de tierra, de preferencia con una piedra plana encontrada en el lugar (según el ritual) o con un cuchillo, de manera que la profunda raíz siga enterrada y otro botón pueda crecer en su lugar.Su uso más extendido (y probablemente menos comprendido) se da en ceremonias religiosas del pueblo huichol (wixárika) que habita en Nayarit, Jalisco y Zacatecas pero que cada año realiza una peregrinación al desierto de Wirikuta en Real de Catorce, estado de San Luis Potosí, que tiene el sentido de una cacería ritual del "venadito". El complejo ritual para recoger y consumir peyote sólo puede ser dirigido por un mara'akame, un chamán que guía la peregrinación, prepara las plantas, narra historias sobre el origen de la humanidad e incluso preside sobre ritos como iniciaciones de otros chamanes y matrimonios. En usos religiosos es necesario "purificarse" antes de consumir hikuri, lo que se hace mediante ayunos, confesiones de los hábitos sexuales y baños rituales.En cuanto al consumo en sí cada participante ingiere lo que el cuerpo le dicta, siendo una dosis baja de uno a tres botones y una dosis grande (o "visionaria") a partir de 10 botones. Los efectos psicoactivos se presentan aproximadamente 40 minutos después de la ingesta, que se recomienda llevar a cabo al caer la noche y dura unas 10 horas. Los síntomas físicos pueden incluir hipertermia (aumento de la temperatura corporal), pupilas dilatadas y una gran energía física, y son producidos por los más de 50 alcaloides presentes en la planta, siendo el más potente de ellos la mescalina. El vómito es muy común después de algunas horas y en las costumbres rituales se le conoce como "purga".Los síntomas psicológicos son un poco más difíciles de describir, aunque están ampliamente documentados. Al ingerirlo incluso en dosis bajas se puede presentar despersonalización, pérdida de la percepción temporal o desaparición del ego, además de alucinaciones visuales, auditivas, gustativas, y en fin, de todo el aparato sensorial. Los "malviajes" pueden producirse pero no ponen directamente en riesgo la vida de la persona (al menos no debido a la ingesta misma), aunque sí pueden ser peligrosos si se está solo en el desierto sin saber qué hacer. A estos episodios los huicholes los llaman "revolcada" o "regaño" y sirven para que la persona conozca aspectos oscuros de sí mismo que, sin embargo, pueden resultar aterradores a causa de la descarga química que tiene lugar en el cuerpo.Lo más común es que se trate de una experiencia de gran conexión con uno mismo, con la naturaleza y con la vida en general. Se dice que el peyotito es un maestro porque lleva a la conciencia a lugares de su pasado remoto a los que no habría podido ir de otra forma, provocando la sanación de heridas psíquicas hace mucho olvidadas, así como una reconfiguración de los traumas padecidos en la infancia, lo que con mayores investigaciones en contextos clínicos podría ayudar a aliviar el dolor de pacientes de estrés postraumático. De cualquier modo, se trata de una planta de poder que merece todo nuestro respeto y admiración.

domingo, 17 de julio de 2016

La relación con la Madre Tierra

Gran parte de la humanidad está desenraizada. Al estar desenraizados no hay amor por el planeta, ni por el  cuerpo, ni por la vida. El principal problema que tiene el mundo, es que los hijos de la Tierra, no están conectados con ella. Si no hay amor por el planeta, es muy difícil que nos respetemos, que nos amemos entre nosotros y que valoremos la vida. Estar enraizados no sólo tiene una connotación física, de estar en  contacto con la naturaleza; estar enraizado tiene múltiples aspectos a los cuales poco a poco el ser humano tiene que ir integrando. Es muy importarte descalzarse, poner los pies en la Tierra, abrazar árboles. Estar enraizado implica que tu campo áurico esté conectado al campo áurico de la Tierra, que tu tengas activado dentro de tu cuerpo físico y energético sus mismos biorritmos. Tenemos que tener conocimiento sobre el “enraizamiento”, sobre su red electromagnética. La Madre Tierra tiene un espíritu igual que nosotros, tiene un campo áurico y un campo gravitacional que es el campo de los chacras, que forma una especie de toroide y también existe el campo fractal. Cuando tenemos conciencia de estos campos, nos damos cuenta que somos una pequeña replica de la Tierra; y cuando logramos hacer ese contacto con ella, nuestro campo energético comienza a funcionar en sus biorritmos, estamos siendo parte de algo más grande.

Cuando suceden conflictos en el planeta la gente dice: “vamos a meditar, vamos a orar”, mi teoría es que hay que estar enraizados, porque cuando esto sucede tienes la capacidad de entrar en el campo áurico de la Tierra, entonces puedes reducir muchísimo el impacto de los volcanes, de las aguas, de los terremotos. Si estamos enraizados vamos a ayudar a acoplar todos los procesos que la Madre Tierra tiene. Cuando entro al campo áurico estoy cooperando para enraizar esa energía que la Tierra necesita acoplar. El enraizamiento tiene que ver con el primero y el segundo chacra; el primero nos enraiza y el segundo  tiene que ver con la creatividad y representa el útero en la mujer, lo que significa que estamos trabajando directamente con la creación. Cuando manejas actos creativos conscientes también te estás enraizando. Una mujer que se una de manera consciente al planeta comienza a crear arte, proyectos.
Estar enraizados nos permite tener acceso a la energía y a la abundancia del planeta, vemos que la Madre Tierra no hace esfuerzo para crear sus plantas, para que la hierba crezca, nosotros no vemos a la Madre Tierra con mucho esfuerzo. Si tu estás  trabajando con la Tierra tienes que tener mucha fluidez física y económica, el campo electromagnético te expande, el estar enraizado te vuelve muy magnético.
El otro tema tiene que ver con la parte menstrual y no solamente la parte ecológica. En la mujer y el hombre está el centro creativo, pero la mujer tiene más capacidades. Para enraizarte hay que saber usar la sabiduría del ciclo menstrual,  eso implica comenzar a investigar y trabajar de forma creativa nuestra sangre.  Otro punto importante es activar los ciclos de la Tierra dentro de nosotros. El calendario gregoriano es ficticio, no puede ser que la Madre Tierra tenga meses de 30 días, 31 días o 28 días, todo esto también ha sido creado para desenraizarnos, también dependiendo de los países nos cambian las horas.
Cuando entramos en los biorritmos de la Tierra, vivimos en ciclos lunares y ciclos solares. Entonces la vida te cambia totalmente, te vuelves más productivo porque como los ancestros, comienzas a trabajar los ciclos solares y lunares. La luna rige la vida, las cosechas, la muerte, el crecimiento, las aguas del planeta, el útero de la mujer.

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